Nuestra Historia
Cómo nos conocimos
Todo comenzó de la manera más inesperada en la oficina. Entre la rutina diaria y las responsabilidades, terminamos compartiendo unas cervezas después del trabajo; un momento simple que nos hizo descubrir una conexión que iba mucho más allá de lo laboral.
Resulta que el universo llevaba tiempo intentando cruzarnos. Aunque coincidimos en Montreal, más tarde descubrimos un giro oculto en nuestra historia: años atrás, Karina vivió exactamente en el mismo pueblo de Francia donde Michaël creció. En un clásico desencuentro del destino, él se marchó justo cuando ella llegaba a pasar el año.
Quizás nos perdimos al otro lado del océano en aquel entonces, pero el viaje valió la pena: hoy estamos felices de habernos encontrado aquí, en casa.
La propuesta
En un viaje a México, Michaël planeó una larga caminata con rumbo al océano. Mientras Karina caminaba sin sospechar el destino, nuestro hijo de apenas dos años disfrutaba del paseo, completamente ajeno a la sorpresa que se preparaba.
Frente a una espectacular vista de aguas cristalinas, Michaël se arrodilló. La sorpresa fue tal que, en lugar de conmoverse de inmediato, Karina soltó una carcajada; por un segundo, creyó honestamente que estaba bromeando. Fue un instante mágico, lleno de risas y felicidad auténtica, que refleja exactamente quiénes somos.